Chocolate suizo

Tanto por su capacidad de innovación como por su sentido de tradición, el chocolate es una fuente del orgullo de Suiza y su imagen en el mundo. ¿Pero por qué el chocolate suizo es tan reconocido y exitoso? 

Suiza es uno de los países que primero empezó a producir chocolate, gracias al desempeño de numerosos pioneros. En la historia del chocolate en Suiza, hay tres momentos trascendentales, la instalación de la primera fábrica, la creación del primer chocolate con leche del mundo y la creación de la técnica que permite que el chocolate se funda o derrita en la boca.

En 1810, François Louis Cailler funda la primera fábrica suiza de chocolate, en un molino antiguo de Vevey. Al principio el chocolate era una mezcla de habas de cacao molidas con azúcar, un producto exótico que sólo los ricos se podían permitir saborear y degustar.  Dicha fábrica y sus finos productos lograron obtener gran popularidad por lo que el número de los chocolateros se multiplicó hasta fin del siglo XlX. No solamente se hizo popular la elaboración de chocolate, sino que también contribuyó al desarrollo de los conocimientos en esa área para dicho país. Actualmente Cailler sigue siendo el grupo manufacturero de chocolate más antiguo de Suiza.

En 1830 otro chocolatero suizo, Charles-Amédée Kohler, abre su fábrica e inventa algo que sería decisivo para la industria del chocolate en los años posteriores: el chocolate con avellanas. En años posteriores esta idea impulsó a agregar otros productos a la mezcla como el cacahuete, almendras, frutas deshidratadas, entre toda la variedad que en la actualidad podemos encontrar combinados con el chocolate.

En 1875, Daniel Peter tras ocho años de experimentos, pensó en combinar leche con chocolate, gracias a su experimento realizado al mezclar el chocolate de la época con la harina lacteada inventada en 1867 por otro emprendedor de la industria llamado Henri Nestlé. Después de numerosos intentos en su fábrica en Vevey, descubrió la combinación perfecta que enseguida se convirtió en un éxito enorme y uno que iba a ligar a Suiza con el chocolate para siempre.

No fue sino hasta 1879, que ocurrió otro de los momentos memorables en la historia del chocolate en Suiza, Rodolphe Lindt de Berna, produce el primer chocolate con leche, que se deshace en la boca. Dicho chocolate tenía una textura suave y cremosa que es resultado de una técnica innovadora, conocida como el “conchado”, que homogeniza la masa y permite un desarrollo óptimo del aroma. Desde ese momento, el chocolate suizo se hizo mundialmente famoso, por su sabor y calidad superior. También impulsó un creciente interés por el turismo. Ciudadanos ingleses, alemanes, rusos y americanos viajaron a Suiza. De repente, las montañas estaban muy de moda y también los lagos. Así como también la hospitalidad que ofrece su gente ¿Y qué se trajeron de vuelta los turistas a sus hogares? ¡Chocolate! El chocolate suizo se convirtió en un emblema de calidad. Y todavía sigue siéndolo hoy.

La industria del chocolate suizo reúne tradición con innovación ¡uno de los secretos de su éxito! Nuevas recetas y técnicas se desarrollan constantemente a través de cambios menores que mejoran el proceso de producción. También la investigación participa en la elaboración de nuevos métodos y comparte sus conocimientos con la industria.

Los productos suizos son reconocidos por su calidad, y el chocolate no es una excepción. De hecho, ese alto nivel de calidad no solamente se refleja en la selección de la materia prima, sino que también se vincula con la excelencia en ese sector. Según Chocosuisse, un chocolate de buena calidad debería derretirse sobre la lengua sin endurecerse o desintegrarse en la boca. Una persona debería experimentar un sabor de aromas finos y armoniosos del chocolate, sin ningún otro sabor posterior. La misión de la actual asociación Chocosuisse, compuesta de 18 fábricas, es asegurar la buena calidad.

Los suizos son conocedores del chocolate y promueven la industria suiza de chocolate de manera generosa. De hecho, producen chocolate para el resto del mundo y para ellos mismos: comen más chocolate que ningún otro país. Con un consumo per cápita de 11 a 12 kilos por año, Suiza es uno de los países con el consumo más alto. 

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