Me llamo Rocio y me gustaría compartir algunas vivencias que he tenido a lo largo de mi vida, con todos aquellos que me quieran leer en este blog.

Naci en Cardenas San Luis Potosi, el 23 de enero de 1955, soy la pequeña de una familia de ocho hermanos.

Mi padre, comerciante, mi madre maestra de primaria. Ellos en su niñez vivieron la revolución mexicana en primera linea, y estas vivencias se convirtieron en las platicas de sobremesa en la familia, para transmitirnos y educarnos para no desperdiciar los alimentos, ni el tiempo, ni la salud.

Formo parte de una familia numerosa, entre hermanos, cuñados, sobrinos y sus conyugues, nos reuníamos 52 personas en navidades o cumpleaños. En las reuniones dominicales para una carne asada, solíamos ser mínimo unas20 personas, añadiendo algunas veces algunos amigos con sus familias.

En mi niñez fui muy soñadora, y me gustaba ponerme con la cabeza colgando hacia atrás en la cama, en algún banco en el jardín, o en los columpios, viendo el mundo de cabeza y siempre me imaginaba que una niña en el otro extremo del mundo, en China, estaría haciendo lo mismo que yo. Nunca me imagine que China formaría parte muy importante de mi vida.

Conocí a mi esposo en el año de 1977, de manera casual y sin imaginar que compartiría con él el resto de mi vida.

A mis 22 años y con muchos proyectos para mi futuro, estaba con un grupo de amigas en el café restaurante  “La Parroquia” en San Luis Potosí, entraron un grupo de franceses que estaban trabajando en la zona industrial. Sin ningún interés en especial, los dos grupos iniciamos una conversación sin importancia, tan solo la curiosidad de conocer personas diferentes y de otra nacionalidad. Así, mi francés recién conocido y yo, empezamos a salir, enamorándonos perdidamente en tan solo un mes y medio.

Jean Marc, mi ahora esposo, regreso a Francia en diciembre y yo me reuní con el, en mayo del siguiente año y desde entonces hemos compartido nuestras vidas.

Es por el trabajo de mi esposo por lo que he tenido la oportunidad de vivir en diferentes países y por esta misma razón llevar un tipo de vida diferente a la de cualquier familia tradicional.

El hecho de casarme con una persona de cultura diferente, el francés y yo mexicana, añadiendo que hemos vivido en diferentes países y actualmente residimos en España, ha hecho muy enriquecedoras e interesantes nuestras vidas, disfrutando de cada país en donde hemos estado por largas temporadas.

Nuestra forma de vida en nuestras estancias por diferentes países dista mucho de ser la de un empresario que viaja para iniciar un negocio, o, un diplomático que representa a un país y mucho menos la de un turista que viaja para descubrir.

Nosotros al llegar a un país, nos establecemos como cualquier ciudadano, buscamos una vivienda, muebles y todo lo necesario para llevar una vida familiar en lo que será nuestro hogar por un tiempo determinado. Al termino de nuestra estancia, tenemos que deshacernos de todo, regalando por lo general todo lo que tenemos, quedando solo nuestras maletas y algunos recuerdos.

He aprendido a no tener apego a las cosas y a las personas, para mi lo mas importante son los recuerdos y lo que puedo aportar en nuestra estancia a las personas con las que nos ha tocado convivir.

En el plano familiar, el reunirnos todos, es nuestra mejor recompensa que podemos tener, no hay fechas especiales, es solo cuando todos podemos coincidir, esto nos une mas, pues todos estamos siempre pendientes los unos de otros. Disfrutamos mucho en familia.

Tengo dos hijos , una nuera y dos nietas, así que dedico este blog a mi familia, los presentes, los ausentes y los que vendrán.