En el año 2010 fuimos a vivir a la ciudad de Mobile, situada al sur del estado de Alabama, en Estados Unidos. Mi esposo tenía que supervisar una obra de la empresa Thysen Krupp, que procesa acero inoxidable.
Yo no estaba muy ilusionada en vivir en este país, por todas las cosas que escuchaba respecto al racismo y violencia. En el estado de Alabama la mayor parte de la población es negra y yo desconocía (como siempre) qué forma de vida se podría llevar en un lugar que fue testigo de la esclavitud que sufrieron muchas personas de origen africano.
Mi primera impresión no fue muy buena, después de haber pasado una larga temporada en China, en donde el servicio de la gran mayoría de los hoteles para extranjeros no te permite hacer nada, ya que desde que llegas te abren la puerta del coche, te bajan las maletas y te instalan en tu habitación.
El llegar a un hotel Holiday Inn de una ciudad pequeña de Estados Unidos, donde no hay servicio para que te ayude alguien con las maletas y tienes que ser autosuficiente en todo, además de que el idioma ingles en esta región tiene un fuerte acento sureño, marcó el cambio de lo que seria mi vida en este país.
Lo primero era buscar una casa o departamento donde vivir. La empresa para la que trabajaba mi esposo aconsejaba que no se escatimaran gastos para vivir en un lugar seguro y sin riesgos. En los hoteles hay varios folletos con publicidad de alquiler de casas y departamentos, así que me puse a buscar lo que era más adecuado para nosotros.
Yo no quería una casa grande y llena de muebles, solo busqué algo práctico, cómodo, sencillo y que estuviera bien ubicado.
Así llegue a Hampton Park apartments, en donde el personal fue extraordinariamente amable y atento. Pregunté si había departamentos disponibles y su respuesta fue afirmativa. Por la tarde regresé con mi esposo para ver el departamento, y este era perfecto para nosotros. Rodeado de arboles y césped, con dos recámaras, dos baños, cocina amueblada, sala comedor y una terraza; solo que los muebles se tenían que alquilar por separado en otra empresa, lo cual hicimos.
Había dentro de este closer (como lo llaman ahí), tres piscinas, tres lavanderías, salón de eventos, sala de reunión de negocios y se podía disponer de todo esto sin coste adicional.
La mejor sorpresa de este contrato fue que, cada nuevo inquilino participaba en una rifa, en la que el premio podía ser un televisor o un aparto de Blue ray (que estaba de moda y servía para ver películas), o un mes de alquiler gratis. ¡A nosotros nos tocó el Blueray!
Nuestro primer descubrimiento fue Dauphin Island, una isla en el Golfo de México, con unas playas de arena blanca y todas las casas construidas sobre pilotes. Esta isla es tan angosta que hay puntos donde se puede ver el mar por los dos lados, así que cuando hay huracanes el agua cruza de un lado a otro.
La vida nocturna fue otra agradable sorpresa. El fin de semana salimos a descubrir los típicos «Piano bar» y encontramos el «nuestro» con dos pianos de cola, un baterista y algún espontáneo que tocaba la armónica, la guitarra o simplemente cantaba, tomando una copa de vino. Pasamos muchas noches escuchando muy buena música.
Habiendo conocido otras ciudades de Estados Unidos, como Detroit, Michigan; Louisville, Kentucky; Charleston, Carolina del Sur; San Antonio y McAllen, Texas, pero Mobile resultó ser muy interesante y diferente a lo que conocíamos. En esta región estuvieron los franceses, los españoles, los ingleses y por su cercanía con México su gastronomía es muy rica y versátil.
La variedad de pescados y mariscos es muy amplia, y a esto le podemos agregar que también se come cocodrilo, que por cierto llegué a comerlo aunque con un poco de recelo, pero la verdad es que ¡estaba muy bueno!
Nuestra vida transcurría como unas vacaciones en donde siempre había algo por descubrir, como las “pulgas” o mercadillos que los domingos vendían frutas y verduras frescas de los agricultores locales, a muy buen precio.
Los estados sureños de Alabama, Mississipi y Louisiana son muy parecidos pues antes de ser estados independientes formaban una sola región.
A solo dos horas en coche pudimos visitar muchos fines de semana, en el estado de Louisiana, la preciosa ciudad de Nueva Orleans, con su vida nocturna, su música y el martes de carnaval, que es una gran fiesta por toda la ciudad.
En el estado de Florida, que colinda con Alabama, en la ciudad de Pensacola se encuentra la NASA (Naval Air Station), en donde asistimos al espectáculo de acrobacia aérea de “Los ángeles azules”(Blue Angels), nombre que se le da al escuadrón de demostración de vuelo de la Armada de Estados Unidos.
En fin que hay mucho que contar de esta estancia de dos años en esta región de Estados Unidos, tan llena de verdes paisajes, buena música, gastronomía variada, mucha historia y, sobre todo, gente muy amable y cálida.

Que interesante tu relato como siempre disfrutas tus estancias y tuvr la dicha de estar a su lado unos días maravillosos y «escandalosos»jaja en Bourboun Street
Gracias por compartir y por ser una gran guía y anfitriona!!
Gracias! Ya sabes, siempre esperando las visitas para disfrutar de la compañía, y mas si esa visita es alguien tan querida como tu.
Thank you for the information sunubet