Al llegar nuevamente el verano, ver los paisajes verdes, los frutos crecer, los pájaros trinar y un montón de cosas que en la naturaleza se repiten, sobreponiéndose a los obstáculos que nosotros, la raza humana, ponemos día a día con nuestro “inevitable progreso”, me pregunto: ¿en qué momento de esta evolución perdimos el buen sendero de vivir felices y tranquilos?
Muchos de los que lean este post dirán que ellos sí viven felices y tranquilos, y lo creo, pero lo que no ven es que el precio de esa felicidad lo pagan muchos otros en este mundo, pues ni siquiera lo pagan los cercanos solamente.
Con este mundo globalizado, cada una de nuestras acciones tiene repercusión global.
Como todo en la vida, Internet es una herramienta de progreso en nuestras vidas, como lo fue la rueda, la pólvora, la industria, los coches, la televisión, el plástico y todos esos grandes inventos que han marcado importantes cambios en nuestras vidas. Mi pregunta es: ¿existe una formación especial para utilizar de manera responsable todas las herramientas que nos proporciona Internet?
En mi cabeza no cabe que cualquier persona, buena o mala, poderoso o insignificante, intelectual o ignorante, solo necesite saber bajar una aplicación, hablar de temas no complicados que solo causen un cierto impacto. ¡Ah, y que en un lapso de tiempo muy corto!
Algunos ya habrán dejado de leer hasta aquí, pero yo sigo…
Mi edad y las épocas en que me ha tocado vivir me permiten ver ciertas cosas que solo una persona sin ocupación, como yo, puede observar.
Para quienes me leen por primera vez les contaré que mis padres vivieron parte de su infancia en la Revolución Mexicana. Contrajeron matrimonio en un domicilio particular, pues las iglesias estaban cerradas (aclaro que en los
años veinte era más importante el matrimonio religioso que el civil) y cuando yo nací, al ser la última de una familia de ocho hijos, ellos eran muy mayores, los conocí de pelo blanco y los perdí siendo yo relativamente joven.
Me tocó vivir en mi adolescencia el movimiento hippie. Ver cómo se criminalizaba el consumo de la mariguana (aclaro, ni fui hippie ni fume mariguana, pues nunca sentí atracción por ambas) y todo ese montón de cambios en la sociedad, como los pantalones cortos en las mujeres y el pelo largo en los hombres. ¡Qué tiempos!
En esa época, al igual que en la actual, hubo grandes cambios en la sociedad y estos se daban de manera lenta, con una cierta gracia y puedo decir que con un mínimo de preparación. En las familias se dictaban las leyes morales que nos daban un conocimiento para decidir cómo actuaríamos fuera de nuestro hogar, en nuestra vida. Esto no quiere decir que siempre se siguieran esas reglas morales, pero eran una referencia, y si alguien se revelaba contra eso, debía tener buenos argumentos, se le cuestionaba un poco y había mucho trabajo por delante. Ahora solo se necesitan “likes” y “visualizaciones”.
Me tocó vivir el movimiento estudiantil de 1968, que fue a nivel internacional. Yo solo tenía trece años. Solo escuchaba en las noticias que un grupo de estudiantes se estuvo reuniendo durante las noches, clandestinamente, para redactar manifiestos que atendieran a sus necesidades. Fueron constantes y solidarios. Esto yo lo admiraba mucho, pues para mi eran personas muy valientes.
No sé si para algunos de ustedes estos sean temas de conversación en algún momento familiar o social, donde los jóvenes podrían enterarse de que el origen del cambio viene precisamente de la juventud, y que para proponer o implantar un cambio, hay que prepararse, hay que leer la historia, observar el presente y tener visión en un futuro.
Aquí confieso que yo no soy de las que doy “me gusta” cuando algún amigo o familiar me lo pide para ganar un concurso, y tampoco opino cuando alguien publica un tema con el cual no estoy de acuerdo.
Para concluir: después de la pandemia y las nuevas variantes del virus, la crisis económica, la guerra de Ucrania, el calentamiento del planeta y un sinfín de calamidades anunciadas, ¿no creen que es tiempo de que analicemos lo que leemos en Internet, opinemos menos y nos preparemos mas?
Y como todo lo que escribo son mis vivencias y mis puntos de vista que solamente me gusta compartir, les doy las gracias por leer hasta aquí.
